
Alimentación
R: Los edulcorantes son compuestos sintéticos seguros. Generalmente más dulces que el azúcar natural, la mayoría de las veces no se absorben y tienen pocas o ninguna caloría.
Sin embargo, algunos edulcorantes, como el aspartame, contienen fenilalanina, un aminoácido que puede afectar a quienes presentan fenilcetonuria, una condición de salud definida como la incapacidad de descomponer apropiadamente la fenilalanina. En esos pacientes el consumo de aspartame está prohibido.
Son muchos los edulcorantes disponibles en el mercado (sacarina, aspartame, acesulfame, sorbitol, fructosa, sucralosa) y todos están aprobados. Su uso está indicado incluso en mujeres embarazadas y personas con diabetes.
En cualquier caso, es necesario subrayar la importancia de la moderación en el consumo de edulcorantes y su adecuada selección, en función de las necesidades individuales. No todos los sustitutos del azúcar funcionan igual.
R: Puede optar por aliños naturales (ají, ajo, pimentón, cebolla, especies) para saborizar los alimentos. Se sugiere evitar adobos y aliños preparados y no colocar el salero en la mesa.
R: En general, se recomienda una alimentación balanceada. Se deben evitar las frutas y los vegetales flatulentos (melón, patilla, col, cebolla), porque generan una excesiva producción de gases, que se acentúa al estar acostado.
Si lo que se quiere es evitar el aumento significativo de peso, le sugerimos una evaluación nutricional integral que permita elaborar un esquema de alimentación ajustado a las necesidades individuales.
R: No. Aunque el contenido de hierro de esos tres alimentos es muy alto, cuando proviene de fuentes de origen vegetal el hierro no tiene la capacidad de unirse activamente a la hemoglobina.
Para que el hierro se una a la hemoglobina es indispensable que ingiera esos alimentos junto a otros de origen animal (en particular carnes rojas). También conviene consumir vitamina C (especialmente proveniente de frutas cítricas) y folatos (vegetales de hojas verdes, vísceras, carne de res, huevos, pescados, granos).
Además, es importante determinar si la anemia que padece tiene un origen alimentario o no, porque es posible que los bajos niveles de hemoglobina se deban a alguna alteración diferente a la carencia de hierro y que la anemia sea producida por otras causas (hemorragias, herencia). Si es así, la dieta pudiera tener poco o ningún efecto en el tratamiento.
R: No todos los cuadros de hipertensión arterial están vinculados con el consumo de sodio (mineral que compone la sal). Sin embargo, la sal debe ingerirse siempre con moderación. Si existe la indicación de disminuirla sustancialmente de la dieta, se deben evitar los saborizantes artificiales, los productos instantáneos y preempacados y pedir al especialista que precise la cantidad exacta que puede agregar en la preparación de sus comidas.
R: La fibra de la avena es altamente efectiva en el control del estreñimiento, porque tiene la propiedad de arrastrar y atrapar líquido y, además, formar lo que llamamos el bolo fecal (su acción, similar a la de un cepillo, permite barrer y juntar los desechos intestinales).
Se ha comprobado que la avena en hojuelas es más potente cuando no se somete al calor, pero también es beneficiosa si se consume en atoles.
Ahora bien, el estreñimiento también puede ser combatido con una dieta que incluya frutas enteras o en trozos en todas las comidas y vegetales y hortalizas por lo menos dos veces al día, una adecuada ingesta de líquido (para reblandecer las heces) y la práctica habitual de ejercicio físico (para mejorar el movimiento intestinal).