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Durante las distintas etapas de su vida, la mujer debe enfrentarse a signos, síntomas y afecciones propias de su desarrollo, muchos de los cuales pueden repercutir negativamente en las actividades diarias y hasta en su salud. Dentro de estas afecciones se destacan: el síndrome premenstrual (SPM) y la menopausia. 
 
El síndrome premenstrual (SPM) afecta al 30-40% de las mujeres que presentan la menstruación. La interacción entre los cambios cíclicos de los esteroides ováricos (estrógenos y progesterona) da lugar a modificaciones en los neurotransmisores cerebrales, incluyendo síntomas emocionales y físicos. Los síntomas más frecuentes son: disminución de la sensación de energía, tensión, irritabilidad, sentimientos de rabia, ansia por el consumo de comida, depresión, dolor de cabeza, alteraciones de la libido, dolor mamario.
 
El desequilibrio hormonal que toda mujer experimenta generalmente hacia los 51 años, se caracteriza por la interrupción de la menstruación y se conoce como menopausia. Se considera que la menopausia tiene lugar cuando en los ovarios ya no quedan óvulos, y esto conlleva a que se reduzca la concentración de estrógenos y progesterona, y se aumente la segregación de andrógenos, que pueden ser convertidos en estrógenos por el tejido adiposo de las caderas y los muslos. 
 
Además, los factores sociales y culturales contribuyen en gran medida a la forma con la que las mujeres reaccionan frente a la menopausia. Los valores de la sociedad moderna predican la juventud eterna, lo que representa una devaluación cultural de las mujeres de edad avanzada. Aunque no necesariamente aparecen síntomas, cuando lo hacen pueden ser los siguientes: sofocos, sudoración nocturna, palpitaciones, dolor de cabeza, insomnio, fragilidad emocional, sequedad vaginal, disminución de la libido.
 
En la actualidad y dado el avance de la investigación científica, se ha planteado un interesante debate sobre contrapuestas terapias y tratamientos para combatir y/o eliminar dichos síntomas propios de la mujer. De un lado está la terapia de reemplazo o sustitución hormonal con el suministro de estrógenos y, por el otro, el uso de terapia de sustitución natural con plantas medicinales. 
 
En este sentido, hay que destacar que el método de la terapia de sustitución hormonal (TSH) se  encuentra en el centro de serios cuestionamientos en el mundo médico debido a los efectos de los estrógenos que se suministran y su probada incidencia en la aparición y  desarrollo de cáncer de seno y enfermedades cardiovasculares.
 
Plantas Medicinales
 
Las plantas medicinales utilizadas tradicionalmente inducen un efecto tónico sobre el sistema glandular femenino debido a su contenido en fitoestrógenos y otros compuestos que mejoran el equilibrio hormonal del sistema femenino, además de incrementar el flujo sanguíneo hacia los distintos órganos. 
 
Los fitoestrógenos de origen vegetal carecen de efectos adversos e inhiben los tumores mamarios; su actividad es de tan sólo el 2% de la que presentan los estrógenos convencionales, por tanto, los fitoestrógenos inducen un efecto de equilibrio: disminuyen el efecto estrogénico o lo incrementan dependiendo del tipo de desequilibrio que presente la paciente.
 
A menudo se recomiendan las mismas plantas medicinales frente al síndrome premenstrual (SPM), la menopausia y los cuadros de menstruación irregular, muchas de ellas consideradas tónicos uterinos. Así, encontramos en MUXER una combinación de plantas medicinales con utilidad frente a una amplia gama de problemas femeninos.
 
Ñame Salvaje (Dioscoreae villosa)
Está indicado para el tratamiento de los  síntomas de la menopausia, tales como oleadas de calor (calorones, sofocos), sudoraciones, escozor en la piel (parestesia), menstruación dolorosa, dolor de cabeza; y posee igualmente otros efectos benéficos, debido a su acción anti-inflamatoria, antiespasmódica y hepatoprotectora. Su uso eficaz ha quedado probado en estudios, arrojando mejoría del estado de las hormonas sexuales y los lípidos, reduciendo el riesgo de cáncer de seno, con la ventaja añadida de que carece de efectos adversos.
 
Dong Quai (Angelica sinensis)
Es un tónico uterino que inicialmente da lugar a un incremento de las contracciones uterinas, seguido de la relajación del útero. Es ampliamente utilizada en Asia frente a la sintomatología menopáusica (sofocos), menstruación dolorosa, ausencia de menstruación y también para facilitar un embarazo sano y un parto sencillo. Se le atribuyen efectos sobre la libido, calambres y síntomas de la menopausia y síndrome premenstrual (SPM).
 
Vitex agnus castus (Vitex agnus-castus)
Es la planta medicinal más importante frente al síndrome premenstrual (SPM) sus acciones farmacológicas se relacionan con una actividad hormonal útil en dismenorreas. Disminuye los problemas de irritabilidad, alteraciones del estado de ánimo, sentimientos de rabia, dolor de cabeza y sensibilidad dolorosa mamaria. Normaliza la secreción de otras hormonas, disminuye la producción de prolactina y reduce el desequilibrio entre estrógenos y progesterona.
 
Amaranto (Amaranthus viridis)
Es una planta considerada como una sustancia alimenticia prehispánica declarada como el alimento del  futuro, debido a que sus proteínas presentan un alto  contenido de  aminoácidos. Es una especie con capacidad para reducir el colesterol, con contenido de polifenoles y otros lípidos con actividad antioxidante, también contiene péptidos con potencial actividad antihipertensiva y  antitumoral, su proteína es superior a la de otros cereales y su valor nutricional sería superior al de la leche de vaca.
 
Black Cohosh (Cimicifuga racemosa)
Es la especie vegetal más importante frente a la sintomatología menopáusica. Alivia los sofocos, la sudoración nocturna, el dolor de cabeza, el insomnio y la fragilidad emocional; mejora la fatiga, la irritabilidad y la sequedad vaginal.
 
Acerola Negra  (Viburnun pruniforme)
Sus efectos están descritos como antiespasmódicos, mejorando la circulación en la zona pélvica, actividad que se debe a principios activos polifenólicos.