La prevención podría evitar la mitad de los casos de pérdida auditiva

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Algunas estrategias de prevención sencillas consisten en:
 
- Vacunar a los niños contra las enfermedades de la infancia, en particular el sarampión, la meningitis, la rubéola y la parotiditis.
- Administrar la vacuna contra la rubéola a las adolescentes y mujeres en edad fecunda, antes de que queden embarazadas.
- Efectuar pruebas para detectar y tratar la sífilis y otras infecciones en las embarazadas.
- Mejorar la atención prenatal y perinatal, en particular mediante la promoción de los partos sin riesgos.
- Seguir unas prácticas correctas de atención otológica;
- En los niños, realizar pruebas de detección de la otitis media y llevar a cabo las intervenciones médicas o quirúrgicas que convengan.
- Evitar el uso de algunos medicamentos que puedan ser nocivos para la audición, a menos que sea prescrito y supervisado por un médico.
- Remitir al médico pertinente a los bebés que presentan riesgos altos (por ejemplo, los que tienen antecedentes familiares de sordera, los que han nacido con bajo peso o han sufrido asfixia del parto, ictericia o meningitis) a fin de someterlos a una evaluación y diagnóstico tempranos y dispensarles el tratamiento adecuado, según proceda.
- Reducir la exposición a ruidos fuertes y fomentar la utilización de dispositivos de protección personal como los tapones para oídos y los audífonos que amortiguan el ruido ambiental.
 
Detección y tratamiento
 
La detección e intervención tempranas son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición, en el desarrollo y el rendimiento escolar del niño. En los lactantes y niños pequeños con pérdida de audición, la detección y el tratamiento tempranos pueden mejorar los resultados lingüísticos y escolares del niño. Los niños sordos deberían tener la oportunidad de aprender el lenguaje de los signos junto con sus familias.
 
La detección de las enfermedades del oído y la pérdida de audición en los ámbitos preescolar, escolar y profesional también es una herramienta eficaz para tratar la pérdida de audición en una etapa temprana.
 
La situación de las personas que padecen pérdida de audición puede mejorar con la utilización audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos de ayuda auditiva. La logoterapia, la educación auditiva y otros servicios conexos también pueden ser beneficiosos. 
 
Sin embargo, la producción mundial de audífonos satisface menos del 10% de las necesidades mundiales y del 3% en los países en desarrollo. En entornos de ingresos bajos, la falta de baterías, servicios de ajuste y mantenimiento de los audífonos es también un obstáculo importante.
 
En todo el mundo, muchas personas que sufren pérdida de audición se beneficiarían del acceso a audífonos e implantes cocleares asequibles y adecuadamente adaptados, así como a servicios de seguimiento.
 
Comunicación efectiva
 
Las personas que padecen pérdida de audición pueden aprender a comunicarse mediante la lectura de los labios, los textos escritos o impresos y el lenguaje de signos. La enseñanza del lenguaje de signos beneficiará a los niños con pérdida de audición, también los subtítulos y la interpretación del lenguaje de signos en la televisión facilitarán el acceso a la información.
 
El reconocimiento oficial de los lenguajes de signos nacionales y el aumento del número de intérpretes de esos lenguajes es importante para mejorar el acceso a los servicios de lenguaje de signos. Las leyes de derechos humanos y otras medidas de protección pueden contribuir a velar por la mejor integración social de las personas con pérdida de audición.
 

Fuente: OMS