¿Los cambios bruscos de temperaturas afectan nuestras vías respiratorias?

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El cuerpo humano puede considerarse una máquina perfecta capaz de realizar diversos procesos al mismo tiempo, debido a que se encuentra integrado por múltiples células y órganos que son el complemento idóneo para desempeñar sus funciones diarias. Sin embargo, su buen funcionamiento puede verse afectado por infecciones y factores íntimamente relacionados con el medio ambiente. 
 
Durante muchos años, los temas ambientales fueron ignorados o considerados secundarios y dependientes al crecimiento económico y desarrollo social de un país.  No obstante,  evidencias científicas internacionales señalan que desde el año 1750 el planeta está experimentando un calentamiento neto a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la acción humana, fenómeno denominado como Calentamiento Global, el cual ha provocado un significativo cambio climático en el mundo. 
 
Es por ello, que cada vez son más frecuentes las modificaciones en el patrón y cantidad de precipitaciones, la expansión de los desiertos subtropicales y los cambios bruscos de temperaturas, los cuales han aumentado el riesgo de enfermedades y la aparición de epidemias. 
 
Según el especialista en otorrinolaringología Enrique Cruz “las enfermedades más frecuentes con el cambio de clima de estas épocas son las de las vías respiratorias superiores, donde se encuentra la gripe, resfriado común, rinofaringitis, amigdalitis, bronquitis y neumonía, además la mayoría de estas enfermedades son de tipo viral, pero no deja de existir la posibilidad de que haya infecciones de tipo bacteriano”. 
 
Por lo general, las poblaciones más propensas a verse afectadas por este tipo de enfermedades son los niños, debido a que no han desarrollado por completo su sistema inmunológico; los adultos mayores porque pierden con rapidez sus defensas; y las personas alérgicas. 
 
La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. Al igual que, los niveles de polen y otros alérgenos que son mayores en caso de calor extremo, pueden provocar asma, padecimiento que afecta a nivel mundial unas 300 millones de personas. 
 
Síntomas como estornudos, dolor de cabeza, malestar general, congestión nasal, tos y dolor de garganta, son los más comunes. Por tal motivo, se recomienda evitar mantenerse muy abrigado en lugares encerrados o calurosos y luego exponerse a los vientos y corrientes de aire libre, aunque haga un poco de frío debe mantenerse el lugar ventilado. También hay que evitar exponerse por tiempos prolongados al frío, abrigarse bien cuando salga a la intemperie.